Si tu Superb III arranca y se cala a los pocos segundos en invierno, casi siempre hay una mezcla mal calculada o un fallo de encendido.
Aquí tienes las causas más probables, el orden lógico de revisión y si es seguro seguir conduciendo.
Arranca, tiembla y se cala: esto es lo que está pasando
Es una escena muy típica en el Škoda Superb III (2015 en adelante) cuando bajan las temperaturas: giras la llave, el motor arranca con normalidad, sube un poco de vueltas y, a los dos o tres segundos, se ahoga y se apaga. La segunda vez a veces aguanta, y si insistes con el pie en el acelerador se mantiene a duras penas. Ese comportamiento no es «cosa del frío»: es la señal de que la unidad de control no está consiguiendo la mezcla aire-combustible correcta o de que el encendido falla justo en el momento más exigente para el motor, que es el arranque en frío. En frío la ECU necesita enriquecer la mezcla, subir el ralentí y ajustar el avance; si algún sensor le miente o algún componente mecánico está sucio o desgastado, ese equilibrio se rompe y el motor se cae.