Si tu Yaris IV diésel se queda sin fuerza al subir una cuesta o al acelerar a fondo, y además suelta humo negro, casi seguro es el circuito EGR/DPF. Te explico qué mirar primero y si puedes seguir circulando.
¿Qué está pasando? Síntomas típicos y por qué aparecen
Cuando el motor diésel del Toyota Yaris IV pierde potencia bajo carga y expulsa humo negro por el escape, la mezcla de aire y combustible no se está quemando por completo. El humo negro es carbón sin quemar, y la pérdida de fuerza indica que el motor no recibe la cantidad de aire necesaria o no puede expulsar los gases de escape con normalidad.
Las dos causas más frecuentes en este modelo son: una válvula EGR obstruida (recirculación de gases de escape) o un filtro de partículas DPF saturado. Cuando la EGR se llena de carbonilla, deja pasar menos aire fresco o, al revés, se queda abierta y contamina la admisión. Si el DPF está saturado, la contrapresión sube y el motor pierde fuerza, especialmente bajo carga. En ambos casos, la ECU reduce el rendimiento y la combustión es incompleta, de ahí el humo negro.